
Cuando estás jodido el punto de referencia en la teoría de la relatividad de Einsten es un coñazo. Pero, puesto que siempre se puede estar más jodido si cabe, es importante distinguir entre lo que es y lo que pudo ser.
La teoría de la relatividad, desde un punto de vista físico supuso un avance indiscutible en la ciencia. Su aplicación posterior, pobre profesor, no lo sería tanto debido a la estupidez humana que siempre ha tomado el avance tecnológico y el progreso como un pretexto para enzarzarse en viejas peleas disfrazadas de cañones y bombas modernas. Pero lo que nos preocupa es su definición más humanista, que evidentemente no inició el propio físico alemán, y que plantea una postura que oscila de igual modo entre verdades absolutas y el punto de vista humano al intentar comprenderlas. Ajeno o no a su imposibilidad.
A pesar de que el relativismo ha sido blanco de la crítica en varias de sus posturas por su amoralidad o inmoralidad podemos sacar otros puntos de vista. Claro, depende de cómo se mire. Resulta estimulante creerse uno mismo que no existen verdades absolutas, pues mediante la duda en la negación retornamos a la empresa que nos preocupaba. Nos queda algo así como un mero trámite. Relativismo en su duda, pero nunca en su negación, para ser capaces de iniciar de nuevo la búsqueda. Los puntos de unión entre extremos a veces resultan más escalofriantes que una posición intermedia que nos permite avanzar (¡y no hablo de política de centro!). Quién quiere una verdad universal en filosofía capaz de matar el debate.
Y en la vida de a pie también cabe. Siempre pueden ir peor las cosas, así que más vale pensar dos veces, o tres o cuatro, que es gratis. Que te quemen las sillas de plástico de la terraza, te rompan el cartel luminoso, y nadie se entere de lo que ha ocurrido, como le pasó a la dueña de este bar de El Campello, tampoco es tan malo. Lo es en movimiento, pero cuando inicias el proceso desde un punto de referencia inicial, quedan cosas peores.
Total, las sillas de plástico caen por su propio calor, pero nunca llegan a prender el toldo.

…te recuerdo el poema de nicanor parra y su imagen de Einstein: “La vida es lo que es y no lo que un hijo de puta llamado Einstein dice k es”