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¡De nuevo aquí!

Ya me han reestablecido Internet, por lo menos de momento.

El muchacho decía que enviaba Spam, mi ordenador no reconocía nada y mi antivirus tampoco. Y no suelo dedicarme a ello.

Así que de momento vuelvo a tener Internet hasta que aparezca alguna tontería más. Prometo ir escribiendo más a menudo si los estudios no me lo impiden :P

Sin Internet

No es una paradoja, es una realidad. Aunque esté escribiendo en Internet.

Ahora resulta que tengo un virus en el ordenador que no sé de donde ha salido y me han cortado la línea de la residencia. Siempre puedo bajarme a una habitación comunitaria donde la gente hace que estudia y donde la conexión se coge de gratis. Vale, tampoco saben que me conecto, porque podría infectar toda la red ¿no? Hay que joderse.

No puedo publicar mucho por eso. Tendría que estar todo el día metida con gente que estudia, y todavía no acierto a recordar el significado de la palabra en inglés. Este es el problema de mezclar las lenguas.

¿Se me nota cabreada?

A ver cuando puedo publicar algo del viaje, o algo de aquí, que pasan muchas cosas. Vaya vida extraña esta…

Por cierto, me he comprado una bici. Es una buena alegría, porque sí, tenemos vida contemplativa en Erasmus, por lo menos yo. Así que ahora tengo algo que hacer cuando me aburro.

Mientras os dejo por aquí el blog de otro Erasmus, Álvaro. Ya que le doy tanto por saco al pobre habrá que darle publicidad. Un besico pa él ¡ale!

Es igual de vago que yo pero por lo menos va publicando cosas. Yo quería haber contado lo de las bicicletas.

¡Recién llegada!

Tras el último post en Riga, que fue el último lugar donde tuvimos Internet, dejo este como manifiesto de que hemos llegado sanos y salvos a la residencia después de unos 8 días de viaje.

Ahora estoy acabada y esperando a reunirme de nuevo con el resto a ver que hacemos, tal vez ver España-Italia por Internet, así que mañana (o cuando pueda) ya publicaré todo lo que sea del viaje. Que hay videos y fotos y videos para no perderse.

Ahora sólo puedo decir que ha sido cojonudo.

Post conjunto: Dejamos Riga

Antes de empezar a leer que conste que no he puesto ni un link, ni una foto, ni nada. Para los links estoy demasiado vaga y para las fotos no tenemos el cable a mano y pasamos de despertar a la gente. Ya puse antes una foto de la ciudad, tal vez manyana. Publico porque no tengo otra cosa que hacer.

Estamos Brian y yo a las 4 de la manyana porque dentro de tres horas sale nuestro autob’us para Tallin. Dani nos hace companyia, otra erasmus de Kauna que borracha intenta manejar el ordenador. Y lee el teletexto por Internet para ver las noticias.

En estos dos d’ias y medio nos ha dado tiempo a ver la parte antigua de la ciudad y la parte antigua de la ciudad. Y un hotel alt’isimo donde se pod’ia tomar un caf’e con vista panor’amica incluida. Buenas gu’ias tur’isticas.

La ciudad es bonica, porque no. Mejor que Kaunas desde luego, tampoco hay que correr mucho.

(Vale, estoy desganada, pens’e que pod’ia escribir un post a las 4 de la manyana, volviendo de bailar un rato, sin estar borracha, pero mi nivel de friquismo no da para tanto. Si tuviera otra cosa que hacer no estar’ia aqu’i)

Quiz’as remarcar, y en eso Brian estar’a de acuerdo, que nos quedamos con la experiencia de conocer cada d’ia gente de un pa’is distinto. El primer d’ia, nada m’as llegar, un par de espanyoles, ya puse algo al respecto, pero luego lleg’o un australiano, un sri lankino (no s’e c’omo carajo se llamar’a la gente de Sri Lanka, tampoco sab’ia exactamente d’onde estaba as’i que no es tan malo), una bulgara y una francesa que estaban de erasmus en Alemania y se comunicaban entre ellas en perfecto alem’an. El primer d’ia, junto a los letones y al brasilenyo del hotel fue una aut’entica amalgama de pa’ises.

Al d’ia siguiente llegaron m’as erasmus. Franceses y otros con los que no llegamos a hablar. Con el australiano y el otro s’i que nos fuimos de fiesta anoche. Y hoy hemos conocido a un canadiense y a un irland’es. Esta ha sido nuestra segunda experiencia con ingleses nativos, porque de eso en Kaunas como que no abunda. Y es jodido. Al australiano ya se lo dijimos: - Que jodido que entendamos m’as a un franc’es o un italiano en ingl’es, porque nadie entienda tu ingl’es siendo tu natural idioma. Pero era imposible. Lo ‘unico que le pillabas era Ooohh yeah, ooooh yeah.

Hoy al irland’es… m’as de lo mismo. El que sepa algo de acentos ya sabr’a. Bueno en alg’un momento me sent’i orgullosa de pillarle un par de palabras porque al principio del erasmus nada de nada. Ahora algo m’as se va mejorando (improving como dir’ian por ac’a). El caso es que pudimos hablar con ellos, conocer de cerca la relaci’on de los canadienses con los americanos y ver como el irland’es estaba realmente interesado en Am’erica Latina y en hablar sobre Ch’avez. S’olo que ambos dos estudian econ’omicas y su punto de vista distaba mucho de nuestra interpretaci’on del fen’omeno venezolano.

Pero hemos quedado bien.

La experiencia, para resumir aunque nos queden un par de horas, fant’astica. Hemos vivido una parte m’as del erasmus que no consiste s’olo en conocer a los que habitan contigo en la residencia, sino a otros erasmus y estudiantes de programas de intercambio que aprovechan las vacaciones de primavera para hacer lo mismo que t’u.

Para salir por la noche creo que mejor que en Kaunas, la gente parece algo m’as abierta, pero es pronto para decirlo.

Contin’uo

Tras subirme al autob’us, hacer esperar al hombre que no me hab’ia dado tiempo ni de ir al banyo y lamentarme por dejar Kaunas justo hoy. No es que sea la ciudad de mis suenyos, ni de lejos vamos. Pero justo anoche para despedirse le dio por nevar y cay’o una de las buenas, con lo que la ciudad hoy estaba m’as bonita que nunca. Es lo que tiene.

El paisaje de camino estaba precioso, nevado pero blanco as’i que me he quedado torrada hasta que hemos llegado a Riga. Que me ha tocado preguntar donde est’abamos por lo poco que ha tardado.

Al llegar, despu’es de sacar dinero y conseguir unos billetes del monopoly porque no merecen otro nombre por esta zona, me he ido a comer. La sorpresa ha sido al pedir una ensalada, un segundo plato de judias con algo parecido a las lentejas, pan, sopa y zumo de tomate por 3 Latas y algo. Crei que el cambio era favorable al Euro, ahora me acabo de dar cuenta de que no. Pero a’un as’i menos de 5 euros una comida completa con lo que he querido no est’a nada mal vamos.

Y, como ya me tem’ia, el ingl’es como en Lituania (y Espanya). Cuatro palabrejas. Me las he visto y deseado para explicarle a la taxista donde quer’ia ir (con las prisas no he cogido la direcci’on del hostal y resulta que hab’ia varios con nombres parecidos a Riga Hostal. Tampoco tantos porque lo otro era un hotel, y de los caros. La mujer estaba convencida de que era el mio, pero mi bolsillo estaba empezando a chirriar. Por el hecho de ser europeos no vamos forrados hasta las pesta;as.

Y ahora me acabo de dar cuenta de que en el cambio con el taxi tambi’en he salido perdiendo.

Ahora escribo desde el hostal con tres espanyoles al lado mio! Llego al ordenador y llegan tres espanyoles, una valenciana, una navarra y un chico del Pa’is Vasco. Eso es empezar con buen pie. Tambi’en hay un chico koreano maj’isimo.

I love this live.

Vale, estoy escribiendo desde un teclado con letras rusas. As’i que a partir de ahora esa cosa van a ser los acentos que ponga y la enye la deduc’is.

Ya estoy en Riga, aunque si me lo hubieran preguntado esta manyana no s’e qu’e carajos habr’ia respondido. Me acost’e a las 5 de la manyana teniendo que coger el autob’us a las 8:30 Am y no s’e les ocurre otra cosa a los colegas de la residencia que esconderme las zapatillas y jugar a las pistas, a las 4 de la manyana. Una que es buena sigue el juego pero cuando digo las zapatillas digo todo mi calzado. Y la maleta sin hacer!

Y menos mal, o no, porque nos acab’o cortando el rollo, que lleg’o la mujer de la recepci’on a echarnos la bronca. Pobre mujer a las 4 de la manyana haciendo la ronda por todas las plantas. En el fondo es un pedazo de solete y nos llevamos bien con ella aunque tengamos que traducirle al ruso. Pero al final tuvieron que darme las zapatillas. Afortunadamente, pues la ‘ultima la pensaban dejar en el Am’erica, una discoteca en la que todas las manyanas aparece sangre pegada al suelo… Tal como suena.

Despu’es de acostarme y descubrir que el m’ovil ten’ia la hora cambiada, si no me da por mirarlo esta manyana no me hubiera levantado ni el tato, me qued’e sobada. Y al final tampoco son’o el m’ovil (s’i, se sigui’o quedando con la hora cambiada) as’i que me levant’e y mir’e la hora, justo cuando lleg’o mi companyera de habitaci’on, y era la 1 de la tarde (cuando mi autob’us sal’ia a las 8:30). Cabreada y tirando pestes miro el ordenador buscando otros autobuses para Riga desde Vilnius y realmente eran las 8:05. As’i que he tenido 10 minutos para vestirme, meterme toda la ropa interior y otras cosas que lav’e la noche antes, coger cuatro cosas indispensables, documentos, c’amaras y salir arreando.

Pero al final me he dejado todo mi calzado, hay que joderse con todas las letras que despu’es de todo sea lo que me haya olvidado, con la que est’a cayendo estos d’ias de nieve y lluvia. No tengo la mitad de las cosas de aseo y porque los billetes de autob’us ya los hab’ia metido en la mochila. Y no, no llevaba la direcci’on del hostal de Riga, que esa es otra historia.

Mañana por fin siguiente viaje. Y, además, con buena noticia incorporada ya que Manu y Brian vendrán a visitarme. Aquí se hacen buenas amistades y en poco tiempo, pero siempre se hecha de menos a los colegas. Así que hoy estoy que me salgo.

Bueno, este es el plan que tenemos para los siguientes días:

- 8:30 AM autobús hacia Riga. Unas 4 horitas de viaje.

- Hacia la 13:00 Pm. Riga y a buscarme la vida hasta que llegue la pareja esta a eso de las 16:00 Pm.

(Visita y fiesta en Riga, obligatorio) Visita de una ciudad de la que no sé un carajo.

- Al siguiente día llegan otros erasmus de Kaunas, ahí empieza el cachondeo.

Tres noches en Riga…

- Hacia Tallin el 21 temprano (ni idea de las horas). Visita de Tallin y a dormir. Aquí nos juntamos con otro puñado de Erasmus que empezarán el viaje desde aquí. Más cachondeo.

- El 22, tras dormir en Tallin salimos temprano hacia Helsinki en un ferry. Pasamos el día y volvemos esa misma tarde. Seguramente sea poco tiempo para ver la ciudad, pero los hostales aquí valen un pastón y no estamos para ello.

- 23 de camino a Estocolmo. Aquí haremos una noche en un albergue, o en el ferry, ya no me acuerdo ni del plan del viaje. Lo bueno es que haremos una noche o dos en los ferrys para ahorrarnos un hostal y, según tengo entendido, llevan hasta discoteca. Alguna experiencia habrá que contar a la vuelta.

Y ya, destrozados, Tallin-Kaunas de nuevo.

Me ha quedado un poco soso, pero son las 4 y pico de la tarde, no tengo muchas ganas de escribir y estoy que me duermo. Me voy a echar nuestra internacional siesta, que por cierto ha calado en todos.

¡Hasta dentro de ocho días!

Nos dicen que no somos españoles de verdad. Sólo cuando entras al baño en un pub lituano y con sólo mirarte te preguntan si eres española. Será el color de mis ojos claros, mi pelo rubio platino o mi altura similar a la de las mujeres lituanas que parecen jugar en el Zalgiris Kaunas, equipo estrella de la ciudad.

Pero el caso es que, aunque traiga conmigo la republicana, la tenga en la pared y el resto de nacionalidades pregunten qué leches es eso; aunque otros lleven los colores dentro de ellos, como Álvaro; aunque Iván pasee la tela que dice es la auténtica bandera, yo sé que no lo hace queriendo; y aunque haya un vasco y un medio vasco, muy majos ellos, todos nos sentimos orgullosos de nuestro país, o nuestro estado según se mire.

Así que ya hemos internacionalizado nuestra música, ya existe un hueco para Rodolfo Chiquilicuatre. Y los agraciados en presenciar tan insigne coreografía, interpretada por un francés y un albaceteño -hay vemos hasta donde ha alcanzado la fama- fueron italianos, autriacos, polacos y franceses, todos ellos coreando. Ahí es nada.

La semana que viene empezaré a tramitar la nacionalidad kaliningrada, por si acaso. Seguro que es un pedacito ruso muy tranquilo.

Viaje a Minsk I

¿Un fin de semana atrás? ¿Dos? Ahh carajos, no me acuerdo.

Ya no sabía si poner post o dejarlo, pero luego me tachan de vaga. Cierto que estoy dejando el listón bien alto en cuanto a definiciones se refiere. Pero ¿a quién se le ocurre poner clase un sábado?

Resulta que los profesores, para recuperar alguna que otra clase (que perdimos debido a puentes naturales entre fiestas), se les ocurre nada menos que poner la clase un sábado a las 2 de la tarde. Cuando suponemos que el viernes ha habido fiesta y que empieza el fin de semana. Fines de semana en los que ya estamos destrozados pues como decía Adrien (un erasmus de Francia) nosotros no tenemos horarios, días, ni semanas. Sólo… sólo estudiamos y estudiamos. Ay… qué dura es la vida de un Erasmus.

Bueno, pues nada. Viaje a Minsk, Bielorrusia.

Expedición de 60 estudiantes lituanos y Erasmus. La mayoría Erasmus provenientes de las universidades de Vilnius, ya que ellos organizaban el viaje. No sé si nos salió más barato o más caro, pero resulta cómodo por estos lares que a uno le hagan el visado ya que suelen ser bastante estrictos en el cruce de fronteras.

El tren

Se merece ladillo aparte por ser el primer flechazo. Cabinas dormitorio y ambiente del Orient Express. Literas que había que desplegar de la pared y un pasillo estrecho donde no cabían más de dos personas. Justo lo que uno espera y que suele resultar gratificante. Al final acabamos durmiendo 8 personas en una cabina de 6. Los tíos durmieron juntos, para que luego digan. Y no nos picaron las temidas chinches (hay experiencias de ello).

Ya en la frontera siguiente flechazo. Policía bielorrusa pidiéndonos los pasaportes. Lo flipante es que iban ataviados con grandes gorros de pelo y estrellas engarzadas, típico estilo soviético. Incluso en el traje aún mantenían distintivos propios de la URSS, y es que este país parece haberse quedado a medio camino. O en un tramo del camino donde todavía las huellas se mantienen orgullosas. No lo sé. En contraposición al gorro tenían todos unos ordenadores portátiles de unas 10 pulgadas. Una pasada; con ese cacharro me hacía la guerra de Irak enviando crónicas a tiempo real. Lástima que no nos dejaban hacerles fotos.

Tras pasar una media hora conversando con el policía-militar de frontera (barra) cosaco ruso, por fin pudimos echarnos a dormir hasta llegar a Minsk, el trayecto duraba unas 4 horas y algo pero la noche anterior, para variar, no dormimos estando de fiesta.

La ciudad

Lo primero que piensas es que Minsk es enorme. Yo pensé quiero llegar al puto hotel, dejar la mochila de una vez y echarme a dormir porque estoy acabada, los ojos con las lentillas se me pegan y hace un frío del carajo. Pero no es romántico. Llegas a una capital nueva, en un país conocido sólo por el nombre, así que ahora lo pienso y seguro que cupo en mi cabeza: vaya, esta ciudad es enorme.

Las calles son anchas, las carreteras, los edificios, los techos. Todo es soviético, grande. Por lo menos el centro de la ciudad porque el extrarradio rezuma pobreza y los edificios van perdiendo altura. Aunque se pueden ver construcciones de viviendas obreras. Cuadradas y pensadas para albergar la mayor cantidad de gente posible.

Eso, unido a los letreros que están en alfabeto cirílico, ninguno en inglés, te hace sentir en otra parte, pero manteniendo al mismo tiempo cierto espíritu europeo y occidental, ya que los edificios de construcción clásica tienen el mismo estilo. Y ya tienen Mcdonalds (después viene otra en el Mcdonalds) y Cocacola. Así que acaba siendo una conjugación a medio camino entre Europa y los años soviéticos. Súmale que la estación de metro de la estación de tren tenía un monumento con el símbolo comunista, la hoz y el martillo. La foto no es muy buena, pero es la que hay.

Luego continúo con más.

Atendiendo al último comentario del post sobre el viaje a Minsk (publicaré el resto mañana para no solapar), voy a contestar las preguntas básicas sobre Erasmus en Kaunas que David ha dejado caer:

1.- ¿Cómo se lleva lo del frío allí?

Llevarlo se lleva. Hoy no es un buen día para decirlo porque estamos bajo cero y nevando, pero este año (no sé si por el cambio climático y todo lo que conlleva) las temperaturas no han pasado de -10, ni en enero, ni en febrero. El año pasado y el anterior, si miras los valores históricos de Kaunas, fueron mucho más fríos. Por lo que depende, como en todas partes.

De todos modos, teniendo las partes de cuerpo bien cubiertas -imprescindible guantes y gorro- no se pasa frío. La humedad a veces también es jodida y, sobre todo, la lluvia o la nieve que suele ser persistente con lo que acabas viendo 4 días el sol en un mes y medio. Me estoy quedando sin Vitamina D y ando más blanca que la leche.

2.- ¿Por cuánto suele salir un mes en Kaunas, en total?

Es una pregunta relativa. En febrero, que ha sido mi primer mes, posiblemente habré llegado a gastar los 800 euros o más, pero hay que tener en cuenta que compré una cámara fotográfica, de precio similar a España, y todo el menaje para la residencia como sartenes, ollas, platos y demás; también está el viaje a Minsk que gasté unos 200 euros.

Pero, reconociéndolo, al final donde más dinero se nos va es en cervezas y comida, porque sale tan barato que uno se descontrola. Comer en un restaurante normal, tirando de carta, suele salir por 8 euros, lo que no está nada mal. La comida en el supermercado es un pelín más barata, pero sin exagerar. Ropa y tecnología sin diferencias, pero la cultura y los transportes están bastante bien de precio.

Vamos, que si te gestionas, échale 500 euros o así, incluida alguna escapadita que hagas a otras ciudades. Es más barato que irse a otras partes de Europa, desde luego. Creo que junto Polonia es de los destinos más asequibles para la cuantía de la beca Erasmus.

3.- ¿Qué se puede hacer alli durante el día?

Los primeros días pasear y ver cosas, aunque me doy cuenta de que no he visitado casi nada de la ciudad en la que estoy. Ahora, una vez que ya hemos empezado las clases, depende del resto pues siempre buscas a otros erasmus de tu residencia para salir por ahí y, al final, si no estamos en la residencia comiendo juntos o bebiendo algunas cervezas, salimos a jugar billar, bolos o cualquier estupidez. Incluso a comprar al centro comercial.

Se supone que aquí hacen bastantes actividades de museos y demás, pero acabamos siendo demasiado vagos como para salir a buscar actividades educativas :P. El otro día sí que es cierto que fuimos a un concierto de jazz funk que estuvo cojonudo.

4.- ¿Es difícil adaptarse al país y todo eso?

A mí, personalmente, no me ha costado. Los primeros días estuve sola porque los otros erasmus todavía no habían llegado, pero no encontré muchos problemas salvo las cuestiones del lenguaje. Kaunas no es una ciudad muy grande, similar a Alicante (mi ciudad) en población, por lo que en ese aspecto no tuve problemas. Además la vida transcurre en el centro de la ciudad que es donde está nuestra residencia. Ya estamos hechos a las calles.

La adaptación también depende de muchos factores y de las nacionalidades. Nosotros en España tenemos un horario diferente y nuestra vida empieza y acaba más tarde. Aquí los restaurantes cierran a las 11 o a veces a las 10, al igual que los pubs que no suelen estar abiertos después de las 12. Quizás en ese aspecto sea más jodido por el horario de las comidas, pero al cocinar en la residencia y utilizarla como pub particular no hay problema.

Pero son extraños porque luego tienen los supermercados abiertos hasta las 12 de la noche, todos los días de la semana.

5.- ¿Cómo os aclarais allí con la gente?

Al principio te hubiera dicho ¿qué significa aclararse con la gente aquí?, pero ahora se sobrelleva. Algunos toman (me incluyo a pesar de que sólo he ido a dos clases) lecciones de Lituano para intentar comunicarse algo más, aunque a la postre no es suficiente. Luego como todo, recurrimos a las señas, a comprar en el supermercado donde no tienes que ordenar la comida, y a la compañía de otros erasmus.

Sí es cierto que en algunos bares la carta de menús no viene escrita en inglés, por lo que cuesta tratar de adivinar que te meten en el plato. Otra compañera y yo comemos vegetariano y he llegado a estar 15 minutos tratando de preguntar si la sopa contenía carne o no. Menos mal que los lituanos en estos casos se muestran bastante solícitos.

Con la gente joven no hay problema porque si son universitarios suelen hablar inglés (mejor que los españoles desde luego).

Bueno, más o menos es un resumen muy general. En cada punto cabrían muchos pormenores pero tampoco me quiero enrollar. Pero no pasa nada, ¡tienen buena cerveza!

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